Marvão
Muy próxima a la frontera de España, situada entre Castelo de Vide y Portalegre, en el punto más alto de la bonita Sierra de São Mamede, en la región alentejana, se encuentra la encantadora Vila de Marvão.
En un ambiente de paz de espírito y tranquilidad, rodeada por murallas del siglo XIII y del siglo XVII, Marvão es un pueblo situado bien alto, histórico con calles sinuosas y caserío blanco, mostrando que el tiempo no es tan rápido y veloz como tantas veces parece.
Los vestígios históricos de la región remontan a los períodos Paleolítico y Neolítico, habiendo sido encontrados innumerables menhires, así como una importante estación romana, que testimonian la antiguedad de estos parajes.
Su localización estratégica, por si encontrar en el punto más alto de la Sierra de São Mamede, con dificiles accesos, que servirán como protección natural, y tan próxima de la frontera, hizo con que fuese una fortaleza defensiva portuguesa durante siglos, realizándose aquí diversas batallas y luchas políticas.
El topónimo “Marvão” deriva de Ibn Marwan al-Yil’liqui, conocido por “o Galego”, un guerrero Mouro que crió una especie de reino independiente fijado en Badajoz, y que buscó refugio en Marvão, corría el siglo IX.
Al visitar Marvão se tiene la seguridad de que se visita la propia historia, que corre en estas calles estrechas de arquitectura alentejana, herencias góticas, manuelinas y testimonios medievales de otros tiempos y menesteres, marcados en el típico granito local.
El Castillo y las imponentes murallas del siglo XIII son monumentos inolvidables del pueblo, pero Marvão tiene muco más para ofrecer, como la Iglesia Matriz del siglo XV, la antigua Iglesia de Santa Maria, hoy interesante Museo Municipal, albergando colecciones etnológicas y arqueológicas de la región.
Localizada bien a las puertas del Parque Natural de la Sierra de São Mamede, desde lo alto de Marvão se tienen vistas sorprendentes sobre todo el área circundante, destacándose puntos como la Torre del Homenaje o la Posada de Santa María, desde donde se consiguen panoramas fenomenales.
Fuera de las murallas, merecen igualmente destaque la Capilla del Espírito Santo y el Convento de Nossa Senhora da Estrela, cuya santa padronera se dice que es milagrosa y es el motivo de protección del reino, concretizándose anualmente las festividades a ella dedicadas, muy concurridas y famosas en la región.